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Debates y encuestas abiertas definirán dirigente de Morena

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Alejandro Rojas Díaz Durán es acaso ya el más fuerte aspirante a la dirigencia nacional de Morena. Mientras él renunció hace cerca de un año como Coordinador de Asesores de Ricardo Monreal, de quien es amigo cercano y senador suplente, para irse a recorrer todos los estados, y plantear propuestas y soluciones a los simpatizantes de Morena, otros aspirantes han sólo dado muestras de cerrazón ideológica, promoción del comunismo.
Alejandro Rojas Díaz Durán es acaso ya el más fuerte aspirante a la dirigencia nacional de Morena. Mientras él renunció hace cerca de un año como Coordinador de Asesores de Ricardo Monreal, de quien es amigo cercano y senador suplente, para irse a recorrer todos los estados, y plantear propuestas y soluciones a los simpatizantes de Morena, otros aspirantes han sólo dado muestras de cerrazón ideológica, promoción del comunismo.

Opinión

David Polanco

Alejandro Rojas Díaz Durán es acaso ya el más fuerte aspirante a la dirigencia nacional de Morena. Mientras él renunció hace cerca de un año como Coordinador de Asesores de Ricardo Monreal, de quien es amigo cercano y senador suplente, para irse a recorrer todos los estados, y plantear propuestas y soluciones a los simpatizantes de Morena, otros aspirantes han sólo dado muestras de cerrazón ideológica, promoción del comunismo.

Esos otros aspirantes se resumen en dos señoras, que entre ellas parece no pueden verse ni en pintura”: Yeidckol Polensky y Bertha Luján. La primera ha sido denunciada por el también radicaloso dirigente provisional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, por haber adquirido sospechosamente ciertos inmuebles millonarios. Y Luján no es una verdadera operadora electoral, sino una apacible contadora, eso sí, muy ideologizada, y extremista.

Pareciera haber una serie de maniobras para que quedara a como dé lugar Bertha Luján, apoyada por su grupito de comunistas, que temen un método de elección abierto. Eso sería el fin de la esperanza, la debacle.

El Tribunal Electoral ya resolvió que se hagan encuestas abiertas, que podrían ser 3, como sugiriera alguna vez el propio López Obrador, pero antes debe haber debates, para que la gente conozca las ideas, propuestas y desempeño de los que desean dirigir al partido hegemónico en México.

Los debates, dicen algunos expertos, son un ejercicio democrático y libre. Ahí se verá de qué lado masca la iguana. Las encuestas se enfocarían en los 30 millones de personas que votaron por AMLO o por Morena en 2018.

El INE posee las facultades legales para coordinar esta elección interna. El costo de la inversión para las 3 encuestadoras, que podrían ser internacionales, se podría descontar del presupuesto dado a Morena. No hay un padrón, porque para haberlo debería estar abierta la afiliación y está cerrada desde 2017, señalan morenistas.

Tampoco hay credencialización. El TEPJF por eso ya habló de elección con encuestas abiertas.
Al propio López Obrador le convendría que ganara estas encuestas alguien como Alejandro Rojas Díaz Durán, porque es el único que sabe operar de verdad, y porque representa a una izquierda moderada y progresista, e incluyente, como la que hizo ganar al presidente en 2018.

Los radicalosos espantan a las clases medias y a los inversionistas y su proyecto de país luce como una calca de Venezuela. En cambio, no pocos piensan sería aire puro que llegara Alejandro Rojas, ya que siempre ha sabido dialogar con todos: las clases medias, industriales, microempresarios, obreros, comunidad LGTB+, periodistas, tercera edad, madres solteras.

México necesita más dirigentes incluyentes y plurales, que radicales chavistas que emprendan persecuciones ideológicas que podrían violar los derechos humanos. Sólo así Morena podría ser competitivo en 2021.

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