Línea Fifí

Martín de J. Takagui

Un secretario de Hacienda y Crédito Público nunca podría o nunca debería derrumbar el ánimo de los ciudadanos, menos aún de su gobierno y todavía menos, tratándose de un presidente como Andrés López Obrador.

El crecimiento económico es una de las variables más importantes para un gobierno, incluso en aquellos casos en los que el presidente del país no tiene idea de cómo se construye la economía nacional, como el actual; lo importante es crecer a como de lugar y si no, es porque el secretario de Hacienda no sirve, diría el mandatario.

Ya se acerca la fecha crucial, antes del 8 de septiembre, el Poder Ejecutivo, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, está obligado a entregar la propuesta de paquete económico para el año siguiente y las condiciones externas y macroeconómicas no son alentadoras para el crecimiento que, de ser realista, tendría que proponer un crecimiento cero o inferior para 2020.

El Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, llevaba un impulso de la administración anterior, pero el actual gobierno logró incorporar algunos de los criterios de distribución del gasto para atender los compromisos de campaña del presidente López Obrador, sobre todo, en el gasto para los programas sociales.

Para esta ocasión, el Presupuesto de Egresos de la Federación será el primero que, por completo será responsabilidad del gobierno de la cuarta transformación y sería un desatino que se proponga crecimiento cero o inferior a cero, cuando lo que más se criticó por parte de los seguidores de López Obrador era el modelo económico.

No hay excusa alguna para no tener crecimiento, pero sí muchos motivos reales, porque entre los discursos políticos y la realidad económica, existe mucha diferencia y los números son muy claros.

El entorno macroeconómico del año pasado, no era tan grave, como lo califica hoy el morenista, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, quien ya advierte que “enfrentamos una situación muy complicada y grave, para la integración del Presupuesto 2020”.

Aun así para 2019, la propuesta de crecimiento de la SHCP fue de entre 1.5 y 2.5 por ciento, mientras que se esperaba una inflación de 3.4 por ciento; pero en el caso del crecimiento, la meta se fue muy abajo, ya que a estas alturas del año, el pronóstico es que el crecimiento anual llegue apenas a 0.6 por ciento, mientras que la meta de inflación casi se lograba quedando cuatro décimas de puntos porcentuales, ya que el aumento de precios será de 3.8 por ciento.

Todo esto sería posible siempre y cuando las decisiones internas ayudaran a mantener la estabilidad, pues ahora pesará sobre las finanzas públicas una serie de decisiones que no ayudan a generar certidumbre y confianza en el entorno de los inversionistas.

La cancelación de la construcción del Aeropuerto en Texcoco, las desatenciones del gobierno a los empresarios e inversionistas, las cartas de renuncia del director del IMSS; Germán Martínez y del Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, dan cuenta de la forma en que se toman las decisiones en la materia.

Por otra parte, la caída de la calificación crediticia de Pemex, porque su plan de negocios y de su recuperación financiera no generan confianza, es un elemento determinante que el próximo año podría elevar de manera, casi impagable los servicios de la deuda.

El gobierno de la cuarta transformación entra en una situación de altas presiones económicas y financieras, es evidente que el presidente López Obrador no habrá de corregir el rumbo y su modelo económico entrará en una fase de prueba que, es evidente que no será superada.

No se trata de una predicción catastrófica, sino de un punto de vista realista que, basado en los antecedentes, en la forma en que se ha manejado la economía y las consecuencias ya vistas con las renuncias antes citadas, no se puede esperar algo diferente.

Los intereses bajaron en recientes fechas, se trata de decisiones del Banco de México que podrían ser maquillaje, que de ser así se estaría echando a los preparativos de la hoguera mucha gasolina. Atención.