Tras la puerta del poder

Roberto Vizcaíno

¿Y por qué no?

Lo que exige el presidente del Senado, el moreno Martí Batres suena por demás lógico: México vive hoy una transformación a fondo de régimen y estructuras legales y como tal ese ritmo requiere que los diputados y senadores trabajen a fondo todo el tiempo.

Hoy, por alguna razón no explicitada, el Congreso trabaja 7 meses divididos en 2 períodos ordinarios -uno de septiembre a diciembre y el otro de febrero a abril-, y los otros 5 son de “receso”, es decir descanso, vacaciones.

¿Por qué tiene que ser así cuando hay atoradas un montón de iniciativas vitales para la marcha del país?

Es por ello que Martí Batres presentó ayer una iniciativa para echar a andar un un tercer periodo ordinario que funcionaría del 8 de junio a fines de julio.

Así diputados y senadores tendrían vacaciones en enero, mayo y agosto de cada año. Nada mal ¿no? ¿En qué otra chamba se tienen 3 meses de descanso y con gastos pagados?

De acuerdo a la lógica de Batres ese tercer período fortalecería el equilibrio de poderes, la capacidad transformadora del Poder Legislativo, así como su imagen frente a la sociedad. Por argumentos para convencer a sus compañeros de Congreso no para el senador-presidente.

 “Requerimos un parlamento que sesione al modo de los poderes legislativos más desarrollados de nuestro hemisferio y de la vieja Europa, de tiempo completo”, redundo.

Quién sabe de dónde lo sacó, pero afirmó que “el avance de la democracia también se mide por el número de veces que al año se reúne un Congreso”.

¿Será?

Mire, lo que sea, el actual calendario de sesiones siempre deja muchos pendientes y por lo tanto los líderes y coordinadores de ambas cámaras tienen que entrar en negociaciones e intercambios de favores para realizar periodos extraordinarios a fin de avanzar en la aprobación de iniciativas esenciales para cada gobierno.

Así ocurrió cuando gobernaron los priístas y los panistas y pasa ahora con Andrés Manuel López Obrador de Morena.

En estos días hemos visto cómo el senador Ricardo Monreal, coordinador de la mayoría de Morena en el Senado y presidente de la Junta de Coordinación Política ha tenido que hacer maroma y teatro para sacar con apuro las 4 leyes secundarias de la Guardia Nacional.

Por todo eso, dice Batres, es hora de reformar los artículos 65 y 66 de la Constitución, para echar a andar el tercer período ordinario de sesiones entre el 8 junio al 31 de julio de cada año.

¿Por qué iniciaría el 8 de junio? Simple, porque normalmente hay elecciones el 2 de junio.

“Así se podrían realizar las reformas que el país necesita sin esperar a los periodos ordinarios o a lograr los acuerdos para los periodos extraordinarios y se trabajaría, en conjunto, al ritmo que reclama nuestra sociedad”, insistió.

Recordó que el trabajo legislativo no se reduce a las sesiones plenarias: hay reuniones de comisiones, comparecencias, recorridos, parlamentos abiertos, pero también es cierto que las decisiones y reformas legislativas sólo pueden ser tomadas en sesiones plenarias.

De ahí que se requiera “un parlamente que sesione al modo de los poderes legislativos más desarrollados de nuestro hemisferio y de la vieja Europa, de tiempo completo”.

En Gran Bretaña, dijo, desde sus orígenes, el Parlamento se reúne permanentemente y sólo descansa en los periodos de Pascua, verano y Navidad. El Congreso de Estados Unidos lo hace así desde 1787. Y el de Francia tiene un periodo de nueve meses mientras que Guatemala y Brasil tienen dos periodos de cuatro meses y medio.

Batres recibió, obvio, el respaldo de los senadores de Morena así como de los del PAN, PVEM, PES, Movimiento Ciudadano y PT.

La iniciativa se fue para su debate y dictaminación a las comisiones de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos, Segunda, de la Cámara de Senadores.

Así que pronto veremos trabajar un poco más a todos en el Congreso.

LA OLA LEVANTADA POR MARTÍNEZ

Con todo el escándalo levantado por la renuncia del expanista Germán Martínez a la dirección del IMSS, y los motivos expuestos por él para abandonar ese enorme barco, la oposición en el Congreso pidió de inmediato la comparecencia del secretario de Hacienda Carlos Urzúa a fin de que explique de lo que lo acusa Martínez,

Es simple: el expresidente del PAN dijo que Urzúa y su jefe el presidente de la República han sometido al IMSS (y se supone que al resto de las instituciones del Estado -incluidas las de salud-) a tal cantidad y profundidad de recortes presupuestales y despidos que no sólo han adelgazado al extremo al IMSS sino que están exponiendo sin retorno su futuro.

Ni que decir que eso ha provocado y causará una caída sin precedentes en la atención de salud que afecta a millones de mexicanos, sin duda los más pobres del país.

Ya sabe Usted, Martínez calificó de “inhumano” todo este asunto echado a andar por AMLO y su tesorero lo que en la calle se traduce como “una hijees de la chi…”

Política y socialmente simplemente es un contrasentido que López Obrador haya afirmado en su campaña y hace no más de mes y medio que con él en la Presidencia, México entraría al nivel de salud de los países nórdicos, es decir los más avanzados del mundo en servicio e impacto social.

De ahí que los opositores en el Senado y la Cámara de Diputados promovieran una rápida y urgente comparecencia del titular de Hacienda y de paso a Victoria Rodríguez Ceja, subsecretaria de Egresos, y a Raquel Buenrostro Sánchez, oficial mayor de la propia dependencia.

Pero el asunto fue diferido por los senadores y diputados de Morena, PES, PT y Verde y enviado a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados lo que le quita presión e importancia.

Por si usted no lo alcanzó a saber, Martínez dijo en su renuncia que Carlos Urzua desde Hacienda tienen una injerencia perniciosa en el IMSS que ponen en riesgo la prestación de servicios de salud .

Y considera que mientras López Obrador dice que ya acabó el neoliberalismo, Urzúa y su equipo hacendario le aplican al IMSS medidas neoliberal a través de “ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal, y un rediseño institucional donde importa más el “cargo” que el “encargo”.

Y no sólo eso, Urzúa quieren controlar al IMSS a través de imponer funcionarios administrativos en los Estados “y así anular a los Delegados que este Consejo Técnico (del IMSS) aprobó. Buscan nombrar, en todo el país, una suerte de “delegados administrativos estatales”, fuera de este Consejo, para que ellos, en los hechos, administren desde lo local al IMSS”.

Es decir, Martínez considera que Urzúa no sólo lo quería ahogar financieramente y multiplicándole los reclamos de usuarios por el mal servicio de salud, sino sembrarle delegados que serían los que realmente administraran al IMSS desde los Estados.

Pero no solamente eso, resultó que luego de conocer las causas de la renuncia de MartínezAMLO le dio todo su apoyo a Urzúa. Es decir, el mensaje es claro: quien encabeza ese plan es el propio Presidente. Absurdo, ¿no? Si AMLO no quería a Martínez en el IMSS pues sólo bastaba con decirle: “oye, déjale la silla a Zoe Robledo, el hijo de La Bruja, el exgobernador priísta chiapaneco Eduardo Robledo, amigazo deColosio”.   

Y tan-tan.

Pero no. Ahora los morenistas se quieren comer vivo a Martínez porque fue el primero que le renunció y además exhibió a AMLO.

A ver ahora cómo le va en su reingreso al Senado.

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