CIUDAD DE MÉXICO, 09 de mayo, (DE VAGOS / CÍRCULO DIGITAL).- La búsqueda constante de la perfección literaria de Beatriz Espejo la ha llevado a ser una de las narradoras más ilustres de México. Con su mirada femenina ha explorado la otredad y la cotidianidad para crear un universo literario compuesto por cuentos y novelas en las que aborda la angustia del tiempo y la nostalgia de la vida. Como parte del ciclo Mujeres de letras, el periodista Huemanzin Rodríguez conversará con la autora veracruzana este martes 9 de mayo a las 19:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

A temprana edad, Beatriz Espejo (Veracruz, 1939) encontró su vocación literaria. De niña leía cuentos de hadas en los que las figuras femeninas eran para ella las heroínas. Entrevistada por la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes, la escritora ha compartido que disfrutaba de la conversación y del jolgorio de las reuniones familiares encabezadas por su padre, pero aseguró que la felicidad es pasajera y tras la pérdida del jefe de la familia la nostalgia se convirtió en el tema recurrente en sus lecturas y en sus relatos.

 

En su ciudad natal comenzó su formación en escuelas religiosas francesas, más tarde viajó a la Ciudad de México en donde estudió la carrera de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Allí conoció a Julio Torri y Juan José Arreola, quienes influyeron en su impecable estilo narrativo con el que ha desarrollado con delicadeza ambientes íntimos de la naturaleza femenina.

El cuentista yucateco Agustín Monsreal ha manifestado en entrevistas su admiración por la precisión, riqueza y delicadeza con la que Beatriz Espejo maneja el lenguaje: “Es quizá de las escritoras más exactas en el manejo del vocabulario. Es una creadora de historias y, sobre todo, de personajes memorables, que a veces se perciben desde los propios títulos, como los cuentos La modelo La dulce”.

La amplia obra narrativa de Espejo está compuesta por historias inspiradas en sus propias experiencias de júbilo y de quebranto. En su mayoría, sus protagonistas son mujeres que viven la angustia de la vida con gran pasión. Como muestra, figuran entre sus libros los cuentos Muros de azogue (1979), La hechicera (1995), Alta costura (1997),Marilyn en la cama y otros cuentos (2004) y Si muero lejos de ti (2011), así como las novelas Todo lo hacemos en familia (2001) y ¿Dónde estás, corazón? (2014).

Para Monsreal, en sus relatos Beatriz Espejo no teme acercarse a lo más profundo de la condición femenina. “Sin estar prejuiciada recurre a la crueldad y el cinismo. En el género cuentístico se necesita una mayor precisión en la construcción de los personajes y Beatriz lo logra muy bien, porque describe cómo ven los ojos y qué quieren decir, así va conformando las historias”.

Beatriz Espejo ha sido reconocida con el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada 1993 por El cantar del pecador, y el Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí 1996 por Alta costura. Asimismo, en 2009 fue reconocida con la Medalla Bellas Artes y en su honor cada año el gobierno de Yucatán entrega el Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo.

 

“Escuchar de viva voz a una persona como Beatriz Espejo siempre es un agasajo porque además de la sabiduría con la que maneja los temas literarios, lo hace de una manera simpática y eso siempre se agradece. Rompe un poco con la solemnidad”, dijo Agustín Monsreal.